domingo, 26 de abril de 2015

Punto Muerto.

Estamos en un punto muerto.
Te has ido, sin irte en realidad. Sigues allí, a mi alcance, para abrazarte, para susurrarte te quieros al oído que suenen como a amistad. Sigo aquí, siendo totalmente incondicional, deseando que me beses y que respires mi aliento y vivas de mis versos.
Estamos juntos, sin estarlo realmente, quizá porque anhelamos ser amigos, quizá porque tenemos miedo de perdernos, como si dejarnos de lado nos hiciera mucho daño, nos rompiera lentamente.
No se como vivir contigo a mi alrededor, como dejar de quererte con cada hueso de mi cuerpo y con cada latido de aquel musculo que bombea sangre y al que le echamos la culpa de todas nuestras decisiones poco racionales.
No sé como dejar de escribirte, como parar de hacernos poesía. Quiero dejar de amarnos y que no me inspires más.
Estamos en un punto muerto.
Aunque nada está muerto.
Aunque todo sigue latiendo fuerte en cada milímetro de mi piel.

viernes, 17 de abril de 2015

Estaciones

Eras como un soplo de viento en el verano. Lograbas remover cada fibra de mi ser, alegrar mi vida de la forma más simple. Solías ser la primera persona que amaba en las mañanas y la última que anhelaba en las noches. Tenías la propiedad de meterte bajo mi piel, de inundar mis venas y ocupar mis pupilas. Y un día caluroso de otoño, cuando te deseaba para refrescar mi alma, tu efecto se extinguió, como cuando uno deja apagar una vela y ya no hay cerillos para encenderla de nuevo. Te fuiste, nos fuimos, porque en ese microsegundo la mujer que te amaba dejo de existir.

jueves, 16 de abril de 2015

We loved each other

Usualmente nos amábamos en las noches, nos gustaba la manera en que la oscuridad nos escondía y la luna nos revelaba. Solíamos envolvernos de naturaleza, nos amábamos entre arboles y flores, me hacía el amor en tono azul oscuro y me besaba con aroma a café. Éramos tan apasionados como se imagina, tan posesivos como nuestra falta de apropiación nos permitía, odiabamos los celos y amábamos la confianza. Nos amamos larga y profundamente, como por 86400 segundos. Y digo nos; porque sé que nos amamos, aunque al final gimieramos el nombre de alguien más.