No puedo evitar sonreír con la fantasía de que al otro lado de todos esos pequeños píxeles, tú también sonríes. Me vuelve loca la idea de saber que esa sonrisa que podría convocar a la paz mundial está en tu rostro por mi causa. Puedo sentir, si cierro los ojos, el calor que verla me causaría, la leve euforia que se enciende en mi corazón y el anhelo irrepetible de ser tan buena pintora o poeta para poder ser capaz de plasmar en el papel la pureza, la inocencia y la belleza absoluta que tu sonrisa manifiesta.
Un leve estremecimiento sube por mi espalda y no puedo evitar morderme los labios.
Anhelo volver a verte en un silencio que quiere decirlo todo.
Anhelo poder volver a abrazarte, porque el recuerdo ya no es suficiente.
Toda mi piel hormiguea con el deseo de volver a estar entre tus brazos.
Y se que sucederá, no respondo de mi para cuando llegue ese día... pero por ahora, me conformo con las sonrisas que te robo, los versos que te escribo, y los besos que mis sueños fabrican manifestando en calma, el profundo sentimiento que en mi corazón nació y no deja de vivir.
Este es solo un blog nacido del ojo de un huracán, del momento más grande de intensidad de una tormenta.
lunes, 12 de septiembre de 2016
Píxeles.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario