No puedo evitar estar enamorada de esa sonrisa.
¿Cómo no estarlo? Si es perfecta.
Sus labios son de aquel color rosa que me hace recordar como se ven mis flores favoritas cuando empiezan a brotar, es sublime.
Son labios son suaves como la más fina seda, y son tersos, dulces, como la más pura miel.
Sus dientes son perfectos, conforman una de esas sonrisas que ves en las grandes publicidades de consultorios odontológicos.
Y como citando, vecinos de las comisuras de su boca, en sus mejillas sonrojadas, hay dos hoyuelos perfectos, que me dan ganas de morirme cada vez que los veo.
¿Cómo no estar enamorada de esa sonrisa?
Si es la motivación para hacer tonterías cada día. Para escribir poesías en trozos robados de papel.
Verlo sonreír me derrite interiormente, me hace estremecer desde lo profundo de mi médula, y hace que los elefantes en mi estómago monten tremenda fiesta.
Esa sonrisa hace que mis días sean felices, aunque el cielo sea gris.
Esa sonrisa, y ese chico, que amo y que jamás dejaré de amar.
Este es solo un blog nacido del ojo de un huracán, del momento más grande de intensidad de una tormenta.
martes, 11 de octubre de 2016
Esa sonrisa.
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