Sonará absurdo esto que tengo por decir ahora, quizá no es suficiente el hecho de que te ame y me ames para establecer una relación. Necesito más que eso. Necesito de tu comprensión en las mañanas, de aquella nube gris que nos cubre cuando me susurras al oído uno de tus secretos pasados. Necesito de aquella intimidad abrumante y placentera, de todo lo que una mirada intensa y la caricia correcta transmiten. Necesito de ti. De todo lo que eres. No esos te amo sin mirarme ocasionales, no de esos abrazos fríos de vez en cuando, no que me presentes frente a todos tus compañeros laborales. Te necesito a ti. En la oscuridad de la habitación. En la privacidad de nuestras almas.
Este es solo un blog nacido del ojo de un huracán, del momento más grande de intensidad de una tormenta.
viernes, 22 de agosto de 2014
viernes, 15 de agosto de 2014
Esa primera cita
Tengo un nudo grande en la garganta que me impide hacer otra cosa que escribir. Porque si, tengo tantas cosas por decirte que no debería decir, pero fui criada con poesía de Kahlo y Cortázar, y sé que no hay nada más bello que la verdad en forma de verso, aunque sea tan burda como la nuestra. Estoy ligeramente molesta, perturbada, incomoda con el hecho simple de que tu atención, previamente dirigida a mí, ahora se vea enfocada en aquellas piernas envueltas en una falda tubo algunos asientos atrás. Definitivamente no estoy de acuerdo con la elección de película, en la cuál me ignoraste totalmente, en un intento por destacar tu masculinidad, creo haber repetido NOTABLES veces el hecho de que las del género terror perturban mi imaginación, de la cuál es obvio tú careces. Debo admitir que de alguna manera valoro tus esfuerzos, pero aquel coqueteo suave y poco directo es tan cliché que no seduciría ni a la mujer más desesperada. Por último, estoy completamente en contra del hecho de que en nuestra primera cita decidieras comer todo lo que tu estomago te permitía, creéme, querido amigo, y esto es un consejo para tu vida, que no te ves atractivo en lo absoluto con aquella salsa de nachos escurriéndose por la comisura izquierda de tu boca. No es necesario decirte que no debes llamarme, no importa si me llenas la casa de rosas o te vuelves DiCaprio de un día para otro, no existe forma alguna de que yo acepte salir de nuevo contigo.
jueves, 14 de agosto de 2014
Creación y destrucción
Siempre he sentido que me falta el aliento. Que mis miembros son demasiado débiles. Que mis rodillas quieren ceder. Que quiero caer y no levantarme. Tengo la impresión de estar partida en pedazos. De ser una pieza rota, mil partes de una nada. Creo que me destrozare con una caricia. Que mi desconfianza en los otros aumenta y no piensa decrecer. Estaba segura de estar sola y no alterarme por ello. Y entonces apareces tú, caballero sin brillante armadura ni corcel de alta gama, príncipe de cualquier color, menos azúl. Tú, con tu mundo aún más desordenado que el mío, con tus amores del pasado aún rozandote en el presente, con el fantasma de un dolor latiente. Tú, insensato, cruel, real, imperfecto. Tú, de sonrisa burlona y palabras censurables. Tú, completamente un problema. Tú, que con todo tu alboroto, reuniste cada pieza, con la delicadeza que no es particular en ti, y en un abrazo simple, fuerte, y completamente inesperado, uniste todo lo que soy de nuevo, creando así éste insensato sentimiento en el fondo de aquellas pequeñas partesitas, inundadas de ti. Tú, vibrante, hiperactivo, indeciso, incomprensible, sensual y hasta algo arrogante, me uniste y me destruiste, porque no hay forma de salir de tus brazos ni de este sentimiento demoledor e intenso de una sola pieza.
Versos para una amiga.
Ella es el tipo de chica que con su sonrisa te hace sonreír, está un poco loca, es muy extrovertida y verla es quererla, conocerla es amarla. Tiene el tipo de risa que se contagia y siempre está dispuesta a escucharte. No juzga, no se altera y defiende a quienes ama. Es apasionada y graciosa. Me agrada, porque siempre tiene algo lindo que decir. La quiero, porque cuando te habla, la ternura y la sinceridad le brotan por los poros. Es adorable y agradable, es el tipo de chica que siempre quieres mantener cerca. La quiero y protegerla, aunque su fragilidad no sea visible y aunque su sonrisa no se rompe con facilidad y es fuerte como nadie, es una de las cosas que me nace hacer, porque con ella, hay miles de pensamientos positivos y sentimientos reales que te nacen tener.
Bajo la epidermis.
Has inspeccionado cada centímetro de mi piel de la forma más dulce que conoces, te has metido bajo mis párpados, porque cuando los cierro solo puedo verte a ti. Te me has encerrado en medio de las clavículas porque en cada respiro siento tu aroma. Te has introducido en mi abdomen, en mi espalda, en los surcos de mis hombros. Estás tatuado en mis labios y cicatrizado en mis antebrazos. Cada pequeño lunar es un recuerdo de un beso y cada pestaña que se cae es un deseo por ti. Te tengo en cada paso, en cada movimiento, en cada palabra. Te tengo en mis letras y en mi lengua. Estás ahí, en todo. Y si algún día decides marcharte no te llevas solo mis besos, te llevas todo lo que soy, mi piel, mis huesos.
sábado, 9 de agosto de 2014
Nuestra Luna.
Hoy tengo mis ojos fijos en la luna llena, porque está tan esplendida como aquella noche en la que me hablaste por primera vez y todo mi mundo tembló entre tus dedos, tan brillante como el resplandor de tus ojos, que aunque son negros como está noche, me hacen soñar en mil colores. Está tan sublime como ese último beso con sabor a una promesa, al sello de este amor inocente, de miradas cargadas de besos intensos. Está ahí, mirándome en silencio, siendo testiga de los rasgos a mi guitarra y mi voz rota cantando, viéndome soñar con tu toque, con tu aliento, con tu voz. Siendo espectadora dulce de este sentimiento que me consume, que me abruma. Puedes verla? Es nuestra luna, cuando está así, esplendida, brillante, sublime, expectante, dulce, cuando es tan igual a nuestro amor.
jueves, 7 de agosto de 2014
Aunque sea poco.
Esto es lo que tengo para ti, mañanas llenas de café caliente y poesías al oído, tardes de naturaleza eterna y canciones viejas que hablan de amor, noches de luna llena, besos sin fin y caricias infinitas, incontables. Tengo mi alma de poeta y mis deseos de libertad. Tengo mis letras, mis ojos. La fantasía de mi amor, la utopía de mis versos. Esto es lo que tengo para ti, ven, aceptalo, aunque no sea mucho, aunque sea poco.
Sé que lo amo.
Sé que lo amo con cada fibra de mi ser, no porque a cada segundo piense en él, no porque me tiemblan las piernas cuando lo veo, y no porque siento mariposas en el estomago. No, el amor es mucho más que esos síntomas de enamoramiento. Sé que lo amo porque mis sentimientos pasionales han pasado a otro nivel, sé que lo amo porque todo lo racional que soy, cada milésima parte de mi cerebro, está completamente conectada a él. Sé que lo amo porque no necesito decirme a mi misma que es perfecto, porque sé que no lo es. Sé que lo amo porque aunque reconozco todas sus imperfecciones, puedo aceptarlas, incluso quererlas. Sé que lo amo porque no hay argumento racional que me detenga. Sé que lo amo porque simplemente, no lo siento en el corazón, que solo sirve para bombear sangre, sé que lo amo porque mi parte racional lo entiende, lo comprende, y lo procesa en mi cerebro.
sábado, 2 de agosto de 2014
Él era…
Él era ese suspiro de las mañanas, dado sin muchos ánimos, sin deseo. Él era el café recién colado que tomaba a las 8 am, cada día, necesario para sobrevivir al trabajo duro, y el causante de mi adicción. Él era ese verso que me era enviado por mensaje cada mañana, cuando me suscribi no se como a eso. Era la sonrisa falsa y cansada de la operaria de buses, que me recargaba la tarjeta del sistema. Era la espera excesiva a la que me sometia el operador del bus, que siempre tardaba más de lo que la pantalla citaba. Era el aire acondicionado que no funcionaba en el articulado. Él era el memorando ocasional que me ponian al llegar tarde. Él era esas 8 horas de trabajo diario, los pacientes mal educados y la deficiencia del sistema de salud. Él era mi vuelta a casa, de pie, cansada. Él era todas mis inconformidades, mis problemas, mis malos ratos, mi rutina. Y era también mi amor, mi pasión, mi diario vivir, mi profesión, mi corazón y mi profunda desesperación por hacer de esto, algo más, algo mejor.