Has inspeccionado cada centímetro de mi piel de la forma más dulce que conoces, te has metido bajo mis párpados, porque cuando los cierro solo puedo verte a ti. Te me has encerrado en medio de las clavículas porque en cada respiro siento tu aroma. Te has introducido en mi abdomen, en mi espalda, en los surcos de mis hombros. Estás tatuado en mis labios y cicatrizado en mis antebrazos. Cada pequeño lunar es un recuerdo de un beso y cada pestaña que se cae es un deseo por ti. Te tengo en cada paso, en cada movimiento, en cada palabra. Te tengo en mis letras y en mi lengua. Estás ahí, en todo. Y si algún día decides marcharte no te llevas solo mis besos, te llevas todo lo que soy, mi piel, mis huesos.
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