jueves, 16 de octubre de 2014

Engañadas

Nos han engañado desde pequeñas. Nos han prometido el amor ideal, el príncipe azul, el chico caballeroso, el hombre perfecto. Pero no es así, jamás es así. Ojalá fuera así. Pero no, porque los chicos más lindos son gays. Porque los más dulces, ya están tomados, porque chica, si encuentras uno, ya no lo sueltas. Y porque los patanes y guaches andan sueltos, diciendo piropitos vulgares y hablando mil cosas sin sentido. Era mucho pedir un chico dulce, tierno, caballeroso, medianamente lindo y con neuronas funcionables? Me niego a aceptar menos de lo que he deseado toda mi vida. No pido una mezcla entre Justin Bieber, DiCaprio, Einstein y el príncipe Felipe, no. Solo quiero el hombre que me merezco. Y no me conformo con nada menos.

Incluso un corazón roto

Mirame, se que estas allí, tras esas capaz de fría indiferencia. Yo sigo aquí, esperando a que consideres bajar el puente que me impide acceder a la torre, o que dejes caer tu cabello, como si fueras Rapunzel, que me dejes entrar. Me quedo aquí, no me voy, no te dejo. Se que es dificil para ti, comprendo el dolor, porque todos nos hemos sentido vulnerables, decaidos, rotos, desde lo más profundo del ser. También he sentido que no es posible repararse, y que dejar filtrar el más minimo rayo de cariño significa otra traición más, más dolor, más cicatrices. Sé que estás asustada y cansada de las mentiras y la deslealtad. Pero te pido, hoy, que confies, porque sigo aquí, detrás de esas capas de protección reforzada, porque muchos seguimos aquí, y te queremos, porque es posible querer después de haber sido traicionado, porque el amor es el antidoto a ese dolor complejo e indescriptible que se guarda en tu alma. Porque, aunque no lo creas, y aunque yo no sepa como, incluso un corazón roto es capaz de sentir.

Tres cosas

Quiero aclarar tres cosas:
La primera; mi corazón está enamorado del único hombre que me ha logrado destruir y reconstruir en cinco segundos.
La segunda; él ha sido sin duda lo mejor que me paso en la vida. Y también lo peor.
La tercera y última; él me dejó. Me hizo pedazos, me destruyo completamente y me utilizo al final, para alimentar su ego, para construir su autoestima, para hacerse a si mismo más y mejor. Y me dejo, sola, enterrada hasta la nuca, sin posibilidades de salir de aquella oscuridad absoluta, de aquella niebla densa e insesante. Él me abandono, rota, en pedazos, y no me he podido reconstruir, estando yo sola, sin su amor, no hay forma de que lo haga.

Mi amor para toda la vida

El corazón tiene la imposibilidad de mentir. Está sometido a ese tipo de juicios de los que nadie está seguro, pero de los que todos aceptan como la realidad. No hay forma alguna de que el corazón nos mienta, nos engañe. Disfrutamos de eso, de la sinceridad absoluta de nuestro corazón, y es esa misma sinceridad la que nos asegura, dolientemente, que el amor de la vida es solo una vez, porque solo tenemos una. Que no debemos tomarlo a la ligera, que amemos con pasión pero que ese amor, desenfrenado, puro, leal, ese amor nacido de la inocencia y reforjado en el conocimiento. Ese amor delicioso y doloroso a la vez, solo se vive por primera y por ultima. Solo tienes una vida, dijo una vez el sabio. Solo tienes un amor de toda la vida, susurro la poeta, conciente de haberlo vivido, por la sangre caliente que manaba de su pecho cuando su amor para toda esa vida le dio la espalda y la abandonó.

lunes, 6 de octubre de 2014

Para amarlo

No necesito de algo tan físico como hacer el amor con él para sentir en cada milímetro de mi piel sus anhelos. Solo necesito su mirada fija en la mía, y el placer con el que me pierdo en esa profundidad color café que despierta en mí la necesidad de amarlo en todos los idiomas, en todos los sentidos, en cada forma, en cada idea.

Unidos

Hay una parte de mi corazón que nunca se recompone. Hay algo en éste corazón que he curado lentamente, con esfuerzos, durante meses, que no me deja revivirlo en realidad. Y quizá esa parte de mi corazón nunca me será restituida. Porque esa parte me fue arrancada cruelmente y sin mi consentimiento por el primer hombre a quien amé. El único a que no puedo quitar de mi vida, porque estamos ligados más allá del alma. Más allá de la sangre.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Mi dosis

Eres la adicción que me condena y me revive, la droga en mi sangre, los alucinógenos en mi cabeza, eres ese cigarrillo de humo oscuro al despertar, el dolor en mis antebrazos, el palpitar de mis sienes. Eres esa dosis de adrenalina inyectada, pura, intensa. Eres todo eso que me envicia, que me hace mal, y sin lo cuál, estaría condenada a la locura. A la miseria.