viernes, 26 de diciembre de 2014

Tengo miedo.

Es sutil, casi no está y casi no lo siento, pero sigue ahí, asecha suave, sin permisos y sin rodeos.
Tengo miedo.
Miedo silencioso, sigiloso, a que seamos demasiado o no seamos suficiente, miedo a perderte, a abrir los ojos un día y dejar de sentir.
Miedo a dejarte, a que me olvides o a que ya no te quiera. Miedo a dejarnos, quizá en alguna tarde febril, de esas que nos gustan tanto, quizá a mitad de un beso, miedo a que ese beso deje a mis pulmones con algo de oxigeno, a mi cerebro con rastros de duda y a mi corazón con dejos de pena.
Tengo miedo a que usted no me quiera, como profesa quererme, a que lo que usted sienta sea efímero, poco fuerte, más bien endeble.
Tengo miedo, joven, de que lo nuestro sea necesidad de unos pocos meses y no realidad de eternos años.
Son las dos de la mañana y el miedo, la incertidumbre, ese pequeño goteo racional me mantienen despierta, eso y el color oscuro de sus ojos, y la suave fluidez de su risa.
Porque su recuerdo y mis dudas son mejor para mantenerme despierta que la ansiedad de un examen próximo.
Porque aunque no es vino, el ron en mi sistema y el pensamiento de su ser me mantienen alerta, pensante, reflexiva.
Usted despierta zonas de mi realidad, caos de mi racionalidad, que nadie más había logrado perturbar. Ha pasado de largo aquellos letreros de advertencia y se ha inmiscuido en cada rincón. Cada hasa y cada giro de mi ADN.
Y esa inseguridad de lo nunca antes experimentado, esa intensidad de lo previamente no vivido, esa idealidad  de lo ansiosamente esperado, me producen miedo, curiosidad, angustia, y hasta un deje de felicidad que me deja un sabor a usted en la boca.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Usted.

Usted es la cosa más hermosa que mis ojos han visto. No es por exagerar, pero estoy segura de que de la forma en que usted mira no lo hace nadie más. Hay algo en su mirada que me vuelve loca todo el tiempo. O en su sonrisa, dulce, encantadora, que me hace sonreír a mí de forma tonta, hipnotizada. Estoy segura de que su presencia cambia mi aura y mi estado de ánimo, porque solo tenerlo cerca significa felicidad. Ni siquiera se alcanza a imaginar el éxtasis estallando dentro de mi al besar sus labios.
Usted, Joven de la eterna sonrisa, es justamente por lo que yo lucharía contra cada posible inconveniente futuro.
Usted, amor, mi amor, usted es luz en mi oscuridad, y no sabe lo feliz que es tenerlo siendo mi sol particular, iluminando cada rinconcito de mi vida.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Me encanta...

Él tiene algo especial, hace que lo quiera sin duda, pero hace que me sienta particularmente encantada por ciertas cosas en él.
Me encanta su sonrisa, la forma dulce y encantadora en que sonríe hace que el mundo bajo mis pies tiemble a más de 7 grados en la escala de Richter.
Me encantan sus ojos, su mirada, la forma intensa en la que usualmente me mira, como aquellos ojos oscuros me atrapan y todo a mi alrededor desaparece, como parece que puede inspeccionar cada parte de mi alma, mi corazón se acelera y mi presión cardiaca se dispara.
Me encantan sus labios, o quizá me encanta más la forma en que me besa, con los ojos cerrados, dejando un pedacito de alma en medio de mis labios.
Me encantan sus abrazos, y sus brazos que hacen la acción, estar entre ellos es una de las formas más puras de perfección, me hace sentir correcta, completa, libre, y amada.
Todo en él, junto, y mezclado, lo hace el chico de mis sueños, de mis deseos. Nunca podré decir de él que es perfecto, porque soy completamente consciente de que no lo es. Y es justamente esa la principal razón por la cual me gusta, me encanta y me enloquece. Porque es tan real y tengo el absoluto privilegio de ser su chica.

A veces.

A veces queremos serlo todo, mostrar cada parte de nosotros mismo, enseñarle a esas personas que te importan cada rincón de tu alma.
Pero a veces, solo no es necesario.
Necesitas que te descubran, que cada persona explore en tu corazón conforme sea parte de tu vida.
Debes entender que cada cosa tiene su tiempo, y todo avanza conforme a un plan mayor a ti.
Hoy, experimente su lejanía, por razones ajenas a ambos, y fue de las cosas más desagradables que alguna vez haya experimentado.
Entiendo que lo quiero, que significa mucho para mí, más de lo que yo esperaba, más de lo que imagine. Entiendo que su sonrisa me hace feliz, que sus besos son la razón de mis suspiros, y su presencia la razón de mi sonrisa, de ese sentimiento cálido que nace en mi pecho y se extiende a cada rincón de mi cuerpo.
Entiendo, que aunque el miedo existe, no es nada comparado con mis sentimientos hacia él y que no hay nada ni nadie por quien desee dejar a un lado esos miedos, si no es por él.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Me asusta

Los poetas depositamos nuestros sentimientos en las letras. Les dejamos algo de alma, algo de corazón, amamos lo que escribimos. Y lo odiamos también.
Somos sensibles a las criticas, pero las necesitamos para crecer.
Depositamos casi todo lo que somos un día, cuando en la noche, bien entrada, luna llena, decidimos escribir.
Hoy, ésta aspirante a escritora y poeta de fantasías necesita sacar del fondo de su alma aquel enorme nudo de inseguridad que oscurece cual nube antes de la tormenta.
Lo quiero, y estoy segura de que él siente algo por mí, pero me asusta.
Me asustan sus fantasmas del pasado, no tan fantasmas, ni tan pasado. Me asustan sus sentimientos por esos fantasmas. No  tan muertos, ni tan enterrados.
Me asusta enamorarme perdidamente de su sonrisa, reír por su risa, y delirar por sus besos.
Me asusta entregarme, darle mi corazón de forma absoluta. Mis bases tiemblan bajo mis pies.
Me asusta salir rota de nuevo, quebrarme por pedazos, y que aun mis pedazos lo quieran.
Me asusta amarlo, porque estoy casi segura de que él podría corresponderme, y nada me causa más pánico que no volver a sentir sus labios sobre los míos.
Y sin embargo no me freno, no paro, sigo sintiendo, cada cosa, con toda la intensidad del asunto. Con toda la fuerza de mis latidos. Con cada poro de mi piel.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Hipnotizada.

Hay algo en él que me hipnotiza.
No sé si es su mirada, o su sonrisa, sus risas esporádicas, que me hacen sonreír, que me ponen medio boba.
Hay algo en sus besos, que me hace sentir la necesidad de morir en sus labios, en una sonrisa suya, en aquellas mordiditas de amor.
Hay mucho en él, mucho que no sé poner en palabras, es exactamente ese mucho lo que me acelera el corazón cuando está cerca, lo que me hace sonreír sin quererlo, lo que estalla en mi pecho cuando me toma de la mano.
Todo en él, sus virtudes, sus defectos, lo bueno y lo malo, sus problemas, sus dificultades, sus beneficios, sus momentos perfectos, la forma en la que me toma de la mano, su voz, su olor, cada cosa, cada pequeña cosa, hacen a mi corazón un colibrí, y a mis piernas gelatina.
Son las 12:55 am, y no puedo dejar de rememorar sus labios sobre los míos, la infinitud de aquel momento finito, las cosquillas en el estomago, la felicidad bombeando en mis venas.
Acepto que su presencia me influye y su felicidad me ánima, porque me encanta su risa, y más que todo si es por mí, porque yo también siento ganas de reír, de sonreír mucho cuando él está cerca.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Joven de la eterna sonrisa.

Joven de la eterna sonrisa, no tengo palabras suficientes para describir el sutil encanto que posee cuando sonríe, pero no existen palabras para hablar sobre lo que mi corazón siente cuando sé que sonríe por mi causa.
Hay mucho que decir, miles de cosas que no sé sí callar, conozco una parte de su alma desde hace mucho tiempo y cada pequeño detalle que he descubierto me ha encantado de una forma bastante particular.
Disculpe si soy algo cursi, algo romántica, que expreso mis sentimientos de forma extraña, poco común.
Disculpe si usted simplemente me encanta y no encuentro manera de disimular eso.
Escribo esto para usted, coraje en cada letra y fluidez en cada coma.
No sé como limitarme, así que le ruego que no me pida que haga eso.
Lo quiero, inmensamente, siempre, como ya se lo he dicho.
Lo quiero, joven de la eterna sonrisa.
Y por favor, no deje de sonreír nunca, porque usted, joven, usted me hace eternamente feliz cuando sonríe.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Bésame

Bésame, bésame lento, suave, sin prisas.
Descubreme con tus labios, milímetro a milímetro, poco a poco.
Explorame, tatúa tus labios en mi piel, más profundo que la epidermis, más eterno que una tinta.
Quedate, toma en tus labios cada gota de mi esencia.
Absorbeme, cada cosa de mi, tomala y hazla tuya.
Hazme tuya, porque lo soy, cada centímetro de mi alma, complementada con la tuya.
Besame y no me dejes.
Besame y no me sueltes.
Sigue así, besame, besa todo lo que soy, besa mis defectos y mis virtudes, besa mis anhelos y mis sueños, besa mis miedos y mis temores, besame toda. Besame completa. Besame.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Hasta nunca

La verdad no sé cómo explicar tantas cosas, tantos sentimientos, la limitación de mi racioncinio no me permite poner aquellos sucesos en palabras coherentes y al final no vale la pena, porque te fuiste. Te fuiste y no te importó. La verdad yo ya no sé cómo encontrarte, como encontrar lo que sucedio, ni siquiera sé si deba encontrarte.

Solíamos vernos en las mañanas, sonreías y sentía que cualquier cosa estaría bien si estabas ahí, si te mantenias a mi lado.

Prometiste mil cosas, mil y un cosas que no son reales, que quizá nunca lo fueron, yo te amaba, te amaba incansablemente y tú, tú juraste que me amabas igual, mentiras, si aquello hubiera sido verdad nunca me habrías dado la espalda, nunca te hubieras ido cómo te fuiste, así, tan fácilmente, tan fácilmente que nada de ti se altero. No dolió, ni siquiera fue una molestia en el ojo, te fuiste fácil, sin daño colateral alguno.

Si me lo preguntas y soy honesta, debería decir qué todo a mi alrededor se derrumbó cuando me dejaste, pero sobreviví y no gracias a ti, porque a pesar de que pensé que no había forma de reconstruir lo que era, lo que fui junto a ti, sí hubo una, amor, amor del real del que tú nunca sentiste, del que nunca sentiras, pero del que yo indudablemente sentía por ti.

Él apareció como un ángel, me enseñó lo bueno que es el verdadero amor, me mostró que amar, realmente amar, era más, mucho más de lo que tú pintaste para mí. Él es más de lo que tú fuiste, más de lo que tú serás, estoy feliz con él.

Quizá nunca leerás esto, no me interesa en realidad.

Estoy sacando todo el veneno que tus ponzoñosas mentiras metieron en mi sistema, porque él no merece un corazón roto y yo quiero dárselo todo.

Felicitaciones, ya no tienes ningún tipo de poder sobre mí.

Adiós y hasta nunca pobre infeliz.

martes, 18 de noviembre de 2014

Fuiste tú. Eres tú.

Sumergida en la oscuridad, con los trozos de mi alma en mis manos. Con pedazos del corazón muertos y con palabras y juramentos en vano. Así me encontraste, destruida completamente, en una habitación nublada por el humo de mis cigarrillos. Con los ojos rojos, no de las drogas si no por el olvido. Con llagas en el cuerpo, sangrantes, dolientes. Abandonada a mi baja suerte y sin pensar en nada más que un amor traicionero que pinto ilusiones y me dejo sin lienzos. De esa nada me salvaste, tu, sonrisa que ilumina. De esa nada me sacaste, tú, mirandome a los ojos, curando las heridas. Fuiste tu quien sano cada llaga, fuiste tu quien compuso cada trozo, fue tu toque lo que hizo palpitar de nuevo a mi corazón en coma, me enseñaste a volar y me hiciste creer. Otra vez, susurro, fuiste tu. Quien con toda la delicadeza del mundo reparo mi alma y tomandome de las manos me pidió en silencio, con una mirada hablante que confiará. Y gracias a Dios que confio, porque ahora eres tú quien tomandome de la mano, me ayuda a pintar cada hora, cada día.

Mi libertad

Mi libertad está determinada solo por mi, por mis deseos y mis aspiraciones. Desde el inicio de los tiempos, mi Dios me dio libertad para escoger y vivir mis elecciones. Desde que tuve uso de razón efectue esa libertad, escogiendo según mis deseos y mis aspiraciones. Hoy mi libertad está acompañada de la suya, porque no puedo elegir unicamente según mis deseos. Yo elegí estar a su lado, abrazarlo, quererlo, comprenderlo. Ser su amiga y su compañera. Mi elección fue él y las condiciones de las que él venía acompañado. Él condiciono su libertad a mí y yo la mía a él. Y aunque nunca en toda mi vida pensé en condicionar mi preciada libertad tampoco nunca me había sentido tan feliz de una decisión hecha en mi pleno poder de elección. Porque lo escogí a él y eso satisface los otros gritos de mi razón.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Su sonrisa me hacía feliz. Era imposible no sonreír si él sonreía, o no admirarlo. No sumergirme en sus ojos, abrumada por su olor, enredada entre sus brazos. Me hacía absolutamente feliz, de la forma más pura que existe. Le quería porque cuando me abrazaba me sentía segura, refugiada, protegida. Porque cuando me miraba, iluminaba mi alma, aceleraba mi corazón. No había nada más hermoso que escuchar su corazón latir contra mi oreja. Que solo descansar entre sus brazos, escuchar su divina risa. Me encantaba, sin duda, porque era lo que yo había estado esperando. Porque me hacía sentir aquellas mariposas revoloteando en el estómago, y porque me hacía querer que esas mariposas se mantuvieran ahí. Te quiero, innegablemente. Sin duda lo hago. De la forma más real que haya sentido jamás.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Luna

Hola Luna.
Hoy me siento abrumada por la dulzura de tu presencia. Será quizás el hecho de que mi romanticismo ha muerto a manos de un amor que rompió mi alma y me desgarro el corazón. Será de pronto que tu luz, reflejada en aquella palida superficie me ilumina de forma suave, de forma leve. Me hace sentir dentro de un aura bohemia, con mi cigarrillo en la mano y con un vaso de vodka en el otro. Me sumergen en un mar de color queso, ni amarillo ni blanco, que me da ganas de amar, aunque ya no sepa como. Que me da ganas de saltar y de reír, aunque el vodka me pone pesadas las piernas y la mente. Me dan ganas de escribir para él, versos largos y sonantes, pero no lo haré, no lo haré luna porque lo único que me queda es mi amor por mi, y si lo amo a él desequilibro mi aura, mi esencia y mis prioridades.

Volviste

Te aleje. Volvi tu amor algo pasado, te deje fuera de mi, queme cada carta, cada regalo y cada beso. Purifique mi alma y arruine mi corazón.  Volvi pedazos a mi yo pasado, deteste cada instante y cada momento. Hice hasta lo imposible por olvidarte, quite de mis ojos tu mirada y de mis labios tu sabor. Me declare libre de ti, de cada pequeño pedazo de alegría, felicidad, amor y dolor que tu causaste. Me consideraba inmune a ti. Hasta que volviste para estar seguro de que te lo habías llevado todo, que me habías quitado cada gota de felicidad, de espiritu, de esencia. Volviste solo para caminar sobre los vidrios rotos, para asegurarte de volverme inconstruible.

Volviste para destrozar lo poco y nada que quedaba de mi.

Volviste para dejarme aun más cicatrices.

Volviste para irte otra vez. Para dejarme hecha mierda. Para volver mis cenizas, humo. Para asegurarte de que cada pedazo de mi piel se encontraba herido de muerte y jamas volverá a renacer.

jueves, 16 de octubre de 2014

Engañadas

Nos han engañado desde pequeñas. Nos han prometido el amor ideal, el príncipe azul, el chico caballeroso, el hombre perfecto. Pero no es así, jamás es así. Ojalá fuera así. Pero no, porque los chicos más lindos son gays. Porque los más dulces, ya están tomados, porque chica, si encuentras uno, ya no lo sueltas. Y porque los patanes y guaches andan sueltos, diciendo piropitos vulgares y hablando mil cosas sin sentido. Era mucho pedir un chico dulce, tierno, caballeroso, medianamente lindo y con neuronas funcionables? Me niego a aceptar menos de lo que he deseado toda mi vida. No pido una mezcla entre Justin Bieber, DiCaprio, Einstein y el príncipe Felipe, no. Solo quiero el hombre que me merezco. Y no me conformo con nada menos.

Incluso un corazón roto

Mirame, se que estas allí, tras esas capaz de fría indiferencia. Yo sigo aquí, esperando a que consideres bajar el puente que me impide acceder a la torre, o que dejes caer tu cabello, como si fueras Rapunzel, que me dejes entrar. Me quedo aquí, no me voy, no te dejo. Se que es dificil para ti, comprendo el dolor, porque todos nos hemos sentido vulnerables, decaidos, rotos, desde lo más profundo del ser. También he sentido que no es posible repararse, y que dejar filtrar el más minimo rayo de cariño significa otra traición más, más dolor, más cicatrices. Sé que estás asustada y cansada de las mentiras y la deslealtad. Pero te pido, hoy, que confies, porque sigo aquí, detrás de esas capas de protección reforzada, porque muchos seguimos aquí, y te queremos, porque es posible querer después de haber sido traicionado, porque el amor es el antidoto a ese dolor complejo e indescriptible que se guarda en tu alma. Porque, aunque no lo creas, y aunque yo no sepa como, incluso un corazón roto es capaz de sentir.

Tres cosas

Quiero aclarar tres cosas:
La primera; mi corazón está enamorado del único hombre que me ha logrado destruir y reconstruir en cinco segundos.
La segunda; él ha sido sin duda lo mejor que me paso en la vida. Y también lo peor.
La tercera y última; él me dejó. Me hizo pedazos, me destruyo completamente y me utilizo al final, para alimentar su ego, para construir su autoestima, para hacerse a si mismo más y mejor. Y me dejo, sola, enterrada hasta la nuca, sin posibilidades de salir de aquella oscuridad absoluta, de aquella niebla densa e insesante. Él me abandono, rota, en pedazos, y no me he podido reconstruir, estando yo sola, sin su amor, no hay forma de que lo haga.

Mi amor para toda la vida

El corazón tiene la imposibilidad de mentir. Está sometido a ese tipo de juicios de los que nadie está seguro, pero de los que todos aceptan como la realidad. No hay forma alguna de que el corazón nos mienta, nos engañe. Disfrutamos de eso, de la sinceridad absoluta de nuestro corazón, y es esa misma sinceridad la que nos asegura, dolientemente, que el amor de la vida es solo una vez, porque solo tenemos una. Que no debemos tomarlo a la ligera, que amemos con pasión pero que ese amor, desenfrenado, puro, leal, ese amor nacido de la inocencia y reforjado en el conocimiento. Ese amor delicioso y doloroso a la vez, solo se vive por primera y por ultima. Solo tienes una vida, dijo una vez el sabio. Solo tienes un amor de toda la vida, susurro la poeta, conciente de haberlo vivido, por la sangre caliente que manaba de su pecho cuando su amor para toda esa vida le dio la espalda y la abandonó.

lunes, 6 de octubre de 2014

Para amarlo

No necesito de algo tan físico como hacer el amor con él para sentir en cada milímetro de mi piel sus anhelos. Solo necesito su mirada fija en la mía, y el placer con el que me pierdo en esa profundidad color café que despierta en mí la necesidad de amarlo en todos los idiomas, en todos los sentidos, en cada forma, en cada idea.

Unidos

Hay una parte de mi corazón que nunca se recompone. Hay algo en éste corazón que he curado lentamente, con esfuerzos, durante meses, que no me deja revivirlo en realidad. Y quizá esa parte de mi corazón nunca me será restituida. Porque esa parte me fue arrancada cruelmente y sin mi consentimiento por el primer hombre a quien amé. El único a que no puedo quitar de mi vida, porque estamos ligados más allá del alma. Más allá de la sangre.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Mi dosis

Eres la adicción que me condena y me revive, la droga en mi sangre, los alucinógenos en mi cabeza, eres ese cigarrillo de humo oscuro al despertar, el dolor en mis antebrazos, el palpitar de mis sienes. Eres esa dosis de adrenalina inyectada, pura, intensa. Eres todo eso que me envicia, que me hace mal, y sin lo cuál, estaría condenada a la locura. A la miseria.

lunes, 29 de septiembre de 2014

"Lu"

Cuando me llama por mi apodo algo se mueve dentro de mí, se rompe, se quiebra, renace, florece, y luego se marchita, me destroza y me derrumba, todo en un mismo segundo. Porque no, él no me dice princesa, porque es absurdamente cursi. No me llama "mi vida" porque ambos sabemos que no hay nada más lejos de la verdad que eso. No me dice mi amor, porque la primera vez que me amo todo fue un desastre. No me apoda tontita, o bobita, menos bonita, porque todas tres son casi ofensas. Él solo me dice "Lu" y el sonido de su voz llena mi vida, inunda mi alma y destruye mi corazón. Porque todo en mí vibra cuando me llama así, porque es especial, es único y soy para siempre su Lu. Y es por él que los demás me llaman así. Y así es como puedo vivir sin él. Escuchándolo en todas partes, en otras voces. Amándolo, queriéndolo, en otros cuerpos, en otras almas.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Cenicienta.

Ilógicamente le quería, aunque no debería quererle. A qué chica en sus cinco sentidos le parecería que es correcto amar un corazón ajeno? A mí. Solo a mí se me ocurría amar inconsolablemente un corazón tan maleable, que tenía dueña diferente cada mes, cada trimestre. Solo yo podría enamorarme de un par de ojos oscuros, profundos como la noche amante, que eran de todas y de ninguna. Solo está desdichada alma, de voluntad fugaz y fuerza indomable, se podría enamorar del único chico en el mundo que siempre la tendría encasillada como la cenicienta antes del baile, y no como la princesa en la que se convirtió después.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Adicta

Sus besos eran mi adicción, mi droga, placer y dolor a la vez. Por un lado, delicioso, delirante, deseado, insaciable, incontrolable, loco, ansiable, me llenaba, me controlaba, me satisfacía y no había nada que pudiera reemplazarlo. Por otro, me destruía, me hacía pedazos, me desmoronaba, mataba mi ser del interior hacía afuera, rompía mi alma, desgarraba mi corazón. Y aún así soy adicta, y seguiré siendolo, porque no existe droga más perfecta que la tortura insufrible de su placentero amor.

viernes, 22 de agosto de 2014

Necesito.

Sonará absurdo esto que tengo por decir ahora, quizá no es suficiente el hecho de que te ame y me ames para establecer una relación. Necesito más que eso. Necesito de tu comprensión en las mañanas, de aquella nube gris que nos cubre cuando me susurras al oído uno de tus secretos pasados. Necesito de aquella intimidad abrumante y placentera, de todo lo que una mirada intensa y la caricia correcta transmiten. Necesito de ti. De todo lo que eres. No esos te amo sin mirarme ocasionales, no de esos abrazos fríos de vez en cuando, no que me presentes frente a todos tus compañeros laborales. Te necesito a ti. En la oscuridad de la habitación. En la privacidad de nuestras almas.

viernes, 15 de agosto de 2014

Esa primera cita

Tengo un nudo grande en la garganta que me impide hacer otra cosa que escribir. Porque si, tengo tantas cosas por decirte que no debería decir, pero fui criada con poesía de Kahlo y Cortázar, y sé que no hay nada más bello que la verdad en forma de verso, aunque sea tan burda como la nuestra. Estoy ligeramente molesta, perturbada, incomoda con el hecho simple de que tu atención, previamente dirigida a mí, ahora se vea enfocada en aquellas piernas envueltas en una falda tubo algunos asientos atrás. Definitivamente no estoy de acuerdo con la elección de película, en la cuál me ignoraste totalmente, en un intento por destacar tu masculinidad, creo haber repetido NOTABLES veces el hecho de que las del género terror perturban mi imaginación, de la cuál es obvio tú careces. Debo admitir que de alguna manera valoro tus esfuerzos, pero aquel coqueteo suave y poco directo es tan cliché que no seduciría ni a la mujer más desesperada. Por último, estoy completamente en contra del hecho de que en nuestra primera cita decidieras comer todo lo que tu estomago te permitía, creéme, querido amigo, y esto es un consejo para tu vida, que no te ves atractivo en lo absoluto con aquella salsa de nachos escurriéndose por la comisura izquierda de tu boca. No es necesario decirte que no debes llamarme, no importa si me llenas la casa de rosas o te vuelves DiCaprio de un día para otro, no existe forma alguna de que yo acepte salir de nuevo contigo.

jueves, 14 de agosto de 2014

Creación y destrucción

Siempre he sentido que me falta el aliento. Que mis miembros son demasiado débiles. Que mis rodillas quieren ceder. Que quiero caer y no levantarme. Tengo la impresión de estar partida en pedazos. De ser una pieza rota, mil partes de una nada. Creo que me destrozare con una caricia. Que mi desconfianza en los otros aumenta y no piensa decrecer. Estaba segura de estar sola y no alterarme por ello. Y entonces apareces tú, caballero sin brillante armadura ni corcel de alta gama, príncipe de cualquier color, menos azúl. Tú, con tu mundo aún más desordenado que el mío, con tus amores del pasado aún rozandote en el presente, con el fantasma de un dolor latiente. Tú, insensato, cruel, real, imperfecto. Tú, de sonrisa burlona y palabras censurables. Tú, completamente un problema. Tú, que con todo tu alboroto, reuniste cada pieza, con la delicadeza que no es particular en ti, y en un abrazo simple, fuerte, y completamente inesperado, uniste todo lo que soy de nuevo, creando así éste insensato sentimiento en el fondo de aquellas pequeñas partesitas, inundadas de ti. Tú, vibrante, hiperactivo, indeciso, incomprensible, sensual y hasta algo arrogante, me uniste y me destruiste, porque no hay forma de salir de tus brazos ni de este sentimiento demoledor e intenso de una sola pieza.

Versos para una amiga.

Ella es el tipo de chica que con su sonrisa te hace sonreír, está un poco loca, es muy extrovertida y verla es quererla, conocerla es amarla. Tiene el tipo de risa que se contagia y siempre está dispuesta a escucharte. No juzga, no se altera y defiende a quienes ama. Es apasionada y graciosa. Me agrada, porque siempre tiene algo lindo que decir. La quiero, porque cuando te habla, la ternura y la sinceridad le brotan por los poros. Es adorable y agradable, es el tipo de chica que siempre quieres mantener cerca. La quiero y protegerla, aunque su fragilidad no sea visible y aunque su sonrisa no se rompe con facilidad y es fuerte como nadie, es una de las cosas que me nace hacer, porque con ella, hay miles de pensamientos positivos y sentimientos reales que te nacen tener.

Bajo la epidermis.

Has inspeccionado cada centímetro de mi piel de la forma más dulce que conoces, te has metido bajo mis párpados, porque cuando los cierro solo puedo verte a ti. Te me has encerrado en medio de las clavículas porque en cada respiro siento tu aroma. Te has introducido en mi abdomen, en mi espalda, en los surcos de mis hombros. Estás tatuado en mis labios y cicatrizado en mis antebrazos. Cada pequeño lunar es un recuerdo de un beso y cada pestaña que se cae es un deseo por ti. Te tengo en cada paso, en cada movimiento, en cada palabra. Te tengo en mis letras y en mi lengua. Estás ahí, en todo. Y si algún día decides marcharte no te llevas solo mis besos, te llevas todo lo que soy, mi piel, mis huesos.

sábado, 9 de agosto de 2014

Nuestra Luna.

Hoy tengo mis ojos fijos en la luna llena, porque está tan esplendida como aquella noche en la que me hablaste por primera vez y todo mi mundo tembló entre tus dedos, tan brillante como el resplandor de tus ojos, que aunque son negros como está noche, me hacen soñar en mil colores. Está tan sublime como ese último beso con sabor a una promesa, al sello de este amor inocente, de miradas cargadas de besos intensos. Está ahí, mirándome en silencio, siendo testiga de los rasgos a mi guitarra y mi voz rota cantando, viéndome soñar con tu toque, con tu aliento, con tu voz. Siendo espectadora dulce de este sentimiento que me consume, que me abruma. Puedes verla? Es nuestra luna, cuando está así, esplendida, brillante, sublime, expectante, dulce, cuando es tan igual a nuestro amor.

jueves, 7 de agosto de 2014

Aunque sea poco.

Esto es lo que tengo para ti, mañanas llenas de café caliente y poesías al oído, tardes de naturaleza eterna y canciones viejas que hablan de amor, noches de luna llena, besos sin fin y caricias infinitas, incontables. Tengo mi alma de poeta y mis deseos de libertad. Tengo mis letras, mis ojos. La fantasía de mi amor, la utopía de mis versos. Esto es lo que tengo para ti, ven, aceptalo, aunque no sea mucho, aunque sea poco.

Sé que lo amo.

Sé que lo amo con cada fibra de mi ser, no porque a cada segundo piense en él, no porque me tiemblan las piernas cuando lo veo, y no porque siento mariposas en el estomago. No, el amor es mucho más que esos síntomas de enamoramiento. Sé que lo amo porque mis sentimientos pasionales han pasado a otro nivel, sé que lo amo porque todo lo racional que soy, cada milésima parte de mi cerebro, está completamente conectada a él. Sé que lo amo porque no necesito decirme a mi misma que es perfecto, porque sé que no lo es. Sé que lo amo porque aunque reconozco todas sus imperfecciones, puedo aceptarlas, incluso quererlas. Sé que lo amo porque no hay argumento racional que me detenga. Sé que lo amo porque simplemente, no lo siento en el corazón, que solo sirve para bombear sangre, sé que lo amo porque mi parte racional lo entiende, lo comprende, y lo procesa en mi cerebro.

sábado, 2 de agosto de 2014

Él era…

Él era ese suspiro de las mañanas, dado sin muchos ánimos, sin deseo. Él era el café recién colado que tomaba a las 8 am, cada día, necesario para sobrevivir al trabajo duro, y el causante de mi adicción. Él era ese verso que me era enviado por mensaje cada mañana, cuando me suscribi no se como a eso. Era la sonrisa falsa y cansada de la operaria de buses, que me recargaba la tarjeta del sistema. Era la espera excesiva a la que me sometia el operador del bus, que siempre tardaba más de lo que la pantalla citaba. Era el aire acondicionado que no funcionaba en el articulado. Él era el memorando ocasional que me ponian al llegar tarde. Él era esas 8 horas de trabajo diario, los pacientes mal educados y la deficiencia del sistema de salud. Él era mi vuelta a casa, de pie, cansada. Él era todas mis inconformidades, mis problemas, mis malos ratos, mi rutina. Y era también mi amor, mi pasión, mi diario vivir, mi profesión, mi corazón y mi profunda desesperación por hacer de esto, algo más, algo mejor.

sábado, 26 de julio de 2014

Un desastre cuando amo.

Entregarte el corazón sería hacerte daño, sería condenarte a la infernal eternidad de mis cicatrices. Sería encadenarte a mis susurros en la noche, de una melodía antigua que muy pocos conocen. Sería volverte prisionero de unos brazos hastiados de caricias vacías, de amores de una noche. Sería decepcionarte, entristecerte, amargarte. Sería volverte el carcelero de mi poesía, de mis momentos de cursilería. Sería volverte un alma en pena, castigado a amarme con locura y sin inhibiciones. Diré que no vale la pena desperdiciar la vida intentando amar a un cuerpo vacio y a un corazón roto. Expongo en este pequeño texto cada uno de mis defectos y a lo que estarías condenado, porque yo, querido mío, soy un desastre cuando amo.

martes, 22 de julio de 2014

Lo Usual.

Usualmente su sonrisa podría causar que cada centímetro de mi cuerpo reaccione, y que las rodillas me tiemblen. Usualmente su mirada podría causar nervios alterados y risas personales. Usualmente su voz, sus palabras, un abrazo, provocan una sonrisa estúpida en mi cara, de oreja a oreja. Pero hoy no es un día usual, las cosas no están sucediendo como usualmente suceden. Quizá será que tú tampoco eres el usual y que tus sonrisas y tu voz no suenan igual. Quizá será que no puedo encontrar aquella chispa en ti que me volvia loca. Dónde estás? Qué paso? Tú ya no eres el usual, y yo tampoco lo soy. Nos perdimos ambos, o solo te perdiste tú? No estoy segura, pero sé que ya no tengo ganas de escribir para ti todo el tiempo, como era usual.

My hero.

Tiene esa sonrisa que ilumina la habitación. Tiene una mirada que te hace temblar las piernas. Se le hacen los hoyuelos cuando sonríe y es como leer poesía. Sus brazos son fuertes, y estar en un abrazo suyo es vivir el paraiso. No es el más musculoso, pero cuando está cerca, te hace sentir protegida. No es el más alto, pero no necesita de eso para hacerte sentir amparada. Tiene alma de niño y fuerza de hombre. Su personalidad te enamora y aunque no lo quieras, al final te encanta. Es así. Él es un súper héroe, con sueños extraordinarios. Él es mi Superman y yo, quiero ser sin duda, su Louise Lane.

lunes, 21 de julio de 2014

Extraño...

Hay cosas que extraño de él. Las conversaciones hasta la madrugada y todo lo feliz que podíamos llegar a ser. Sus estupideces de niño, que más que irritarme, me hacían feliz. Sus deseos incontenibles de ser algo mejor, algo más. Sus sueños, sus risas, su espontaneidad. Extraño sus momentos fugaces de cursilería y su imaginación. Extraño lo lindo que era tener acceso a sus momentos de sinceridad. Extraño hablarle como antes. La confianza que solo existía con él. Extraño su presencia aunque siempre estaba demasiado lejos. Sé que lo extraño, pero yo no puedo ni debo hacer nada por traerlo de vuelta.

domingo, 20 de julio de 2014

Esto soy.

Un cigarrillo, una guitarra y mil melodías. Eso me dejo tu amor, un vicio negro, una pasión y letras desgarrando mi alma. Una copa de vino amargo y aquel sabor a ti en mis labios. Eso me dejaste tú. Aquellas cuerdas desgastadas y huecos de mi cuerpo acariciados codiciosamente por tus manos. Esto me queda, los pulmones ennegreciendose y mi voz cantando melodías amargas, sublimes. Esto soy ahora, un anillo de humo con sabor a tabaco y un cuerpo de guitarra lleno de un alma rota.

Somos instantes.

No dejo de recordar aquellos pocos segundos en que su sonrisa era solo para mí, cuando sus ojos solo reflejaban los míos y sus manos, reclamaban mi cintura con posesividad. Está pendiendo de un hilo el recuerdo de aquel primer beso, el roce de labios, una batalla intensa que ni él ni yo ganamos. Pero más punzante está el roce de sus dedos en los míos, en la búsqueda de entrelazarlos, de encajar completamente en el otro. Quise por unos segundos que fuera él mi infinito, que durará por lo mínimo toda una vida. Pero no me di cuenta de la finitud de todo. Que su roce se desvanecia y que nuestros momentos solo duraban segundos. Y aunque siguen palpables y latentes cada momento que tuvimos, mi revelación final es acertada. Usted, joven, y yo, somos segundos de una vida, momentos finitos contados por el tiempo. Somos instantes.

sábado, 19 de julio de 2014

Su sonrisa.

Había algo en su sonrisa que me encendía el alma. La forma en la que sonreía era especial, nunca había visto una sonrisa como la suya. La manera en la que sus labios se curvaban te hacia temblar las rodillas. La perfección de cada uno de sus dientes, blancos, cuadrados, te hacían querer nunca dejar de verlos, el color sonrosado de sus labios, ni muy delgados ni muy gruesos, solo te daban ganas de morderlos, y esos hoyuelos en sus mejillas, como las comillas perfectas de mi verso preferido. Esa sonrisa, su sonrisa, la misma sonrisa que no podía sacarme de la cabeza. Fue de lo que me enamore, del hechizo cruel y perfecto de aquella sonrisa encantadora.

sábado, 5 de julio de 2014

Feliz cumpleaños

Me gustaría decirte tantas cosas hoy, como que me encanta cuando sonríes de aquella manera que me quita el aliento, o la forma en que tú voz dice mi nombre, quizá lo más apropiado es desearte mil y mil bendiciones, pero no lo considero suficiente. Mi más grande deseo sería abrazarte, y poder susurrarte al oído el "Feliz cumpleaños" que mi voz, ahora algo rota, no puede expresar. Pero tendré que conformarme con un beso tirado al viento queriendo que éste llegue a ti. Conformarme con un simple feliz cumpleaños, un buen deseo y mis sonrisas para usted.

sábado, 28 de junio de 2014

El cantante y la lectora.

Se sienta lejos, pero no tan lejos como para no permitirse observar cada detalle. Está a diagonal suyo, metros de lejanía los separan pero ella puede escuchar en su mente su voz en un susurro, cantando para él mismo mientras sus dedos rasgan suavemente a su inseparable compañera, su guitarra. Una sonrisa se le pega al rostro a él tras tocar la nota final y ella sonríe de lejos, observándole, admirándole. Es tan lindo, la forma en que se concentra cuando canta y aquella pasión que desbordan sus ojos por la música. Ella está fascinada por la forma en que la música lo absorbe y lo enamora. Solo imagina lo apasionante que debe ser amar algo a tal punto. Él alza la mirada y la ve, a lo lejos, libro en su mano derecha y el cabello revoloteando por el viento. Admira su sonrisa, su valentía y su sinceridad. Le sonríe de lejos y la saluda con la mano, ella se sonroja y se esconde tras su libro, él sonríe y vuelve a su guitarra. Ella, completamente roja de la vergüenza de ser descubierta observándolo se esconde tras su hermoso escape al mundo con la sonrisa peculiar, especial y dulce de aquel cantante del que ya es fan grabada en su mente.

viernes, 20 de junio de 2014

Trozo de Papel

He venido a darte éste tonto pedazo de papel, con la descripción cruel de lo que tú y yo fuimos, una sutil e inevitable perdida de mi tiempo, de mi amor, de mis besos, de mi vida. Un paso por fuego que dejo quemaduras de tercer grado en cada curva de mi boca. Un irremediable mareo, lleno de nauseas con sabor a tus besos en mi lengua. Una relación de días, de meses, de años. Un insoportable letargo, que, cuál corazón en agonía tuve que acabar por mis propios medios. Esto fue una eutanasia aprobada por todo lo que compone mi cuerpo y vida. Esto es un adiós, no un hasta luego. Esto es un hasta nunca y que en mi vida, jamas te vuelva a ver.

domingo, 15 de junio de 2014

Te amo.

Te amo. No voy a negarlo, no tiene caso negar algo que es tan notable como la forma en que camino o como respiro. Te amo. Es una certeza indomable contenida en dos palabras de cinco letras. Te amo. Con toda mi alma, con todas las fuerzas de esté poco importante ser. Te amo porque contienes mis sueños enteros. Te amo porque eres mi idealidad. Porque eres mi salud y mi enfermedad. Porque eres mi felicidad y mis lágrimas. Porque no existe cosa que no quiera darte ni dolor del cual no quiera protegerte. Yo solo te amo.

Carta de un adiós.

He estado complaciendote en cada cosa que has deseado, he sido tu apoyo y tu hombro en todo. Te he entregado cada centímetro de mi piel y cada metro de mi alma. He deseado para ti cada cosa buena y he puesto en tus manos mi corazón palpitante. Pero anunció hoy, aun con las lágrimas y el dolor que esto me produce, que dejaré de complacerte a ti para empezar a complacerme a mi, que decido arrancar de tus manos mi corazón y deshacer con láser aquella cicatriz que me habías producido para marcarme como tuya. He decidido abandonarte a pesar de que te amo porque nos estamos haciendo daño. No soporto ser la causa de mi desdicha, así que al aceptar que te amo, debo aceptar que es solo un problema para ambos. Algún día espero poder volver a verte y abrazarte, decirte que todo estuvo bien y que podemos ser amigos sin herirnos tanto. Te deseo la más grande de las dichas. Adiós, mi complicado y dulce dolor de cabeza.

sábado, 14 de junio de 2014

Vos.

Yo creía de todo corazón que tus aspiraciones personales eran más que esto. De verdad, de todas las chicas que se te han presentado en la vida, la elegiste a ella? Consideraba tus gustos un poco más al alcance de lo que tú eres, aunque no me refiero a lo físico, y no está de más decir que sí por eso fuera tu elección no sería tan errada, al fin y al cabo tú tampoco eres una belleza. No, me refiero a tu espíritu, a tu constante felicidad, a tu espontaneidad, a tu honestidad, tan diferente de ella como un yogur y una coca-cola de dieta, tan opuestos como un arequipe y el picante mexicano. Así, incompatibles, inimaginables juntos. Cómo la soportas? Qué sientes cuando la besas? Está tan agría y es tan insípida como parece ser? Y tú... qué tan imbécil hay que ser para dejar que alguien tan falto de vida te chupe la tuya? Yo, que te tenía  en un concepto más alto, ahora no admitiría frente a nadie que me gustas. No estoy dispuesta a reciclar las sobras, así que espero que su insipidez sea suficiente para absorber tu alma, para que nunca, al dar la espalda, te des cuenta que has dejado de comer pollo, para comer mierda.

Lo extraño.

Extraño el calor de su cuerpo cuando, en las noches frías me abrazaba durante horas, sin dejar de darme besitos esporádicos que estremecían cada centímetro de mi piel. Extraño sus dedos, entrelazados con los míos, el encaje perfecto, el agarre fuerte y posesivo. Extraño lo compulsivo que podía llegar a ser, sus sorpresas poco preparadas pero que contenían todo su amor. Extraño aquellos poemas de Benedetti susurrados en mi oído después de que me hacía el amor. Lo extraño terriblemente, en cada cosa que lo hacía ser él. Lo extraño y es todo lo que sé.

Notificación de olvido.

Necesito ponerte al tanto de lo sucedido hace pocos días, de mi irremediable olvido hacia ti. Acepto que fui irracional durante muchísimo tiempo, que no comprendí el porque te detestaba con tanto fervor, pero quizá fue que tú eras un imbécil y yo creía que eras más que el patético prototipo promiscuo de hombre que en verdad eres. Pero, hace un par de días, al cruzar la calle y verte no sentí nada. Absolutamente nada, ni el odio ardiendome en las venas, ni el amor moviéndome el pecho. Nada. Quiero notificarte que te he olvidado y que no es una advertencia, es una simple información. Que te supere y que felizmente, me encuentro en paz con quien soy.

Dieta diaria

No hay nada como desayunar una buena ración de besos suyos, recibir al mediodía un par de abrazos, un cuarto de caricias, y en la noche no medir, ni en calorías ni en gramos, no limitarnos con nada y satisfacer completamente la extraña hambre que consume nuestros cuerpos.

Claro que te quiero

Te quiero, joder, claro que te quiero. No es demasiado obvio? Mi sonrisa boba cuando me miras, la risa nerviosa cuando me besas en la mejilla, peligrosamente cerca de la comisura de la boca. La forma en que me adapto perfectamente al lugar que hay entre tu pecho y tus brazos cuando me abrazas. CLARO QUE TE QUIERO, IMBÉCIL. Estás tan ciego, tan nublado. SÍ, TE QUIERO y aborrezco el quererte.

Lo jodes

Destruyes sonrisas cuando la ves a ella como solías mirarme a mi. Rompes esperanzas de un algo cuando tus brazos la toman y la envuelven con la misma fuerza y delicadeza que me abrazabas a mi. Lo jodes todo cuando la besas, me irracionalizas el mundo cuando le susurras te quiero con el mismo tono de voz que me lo decías a mi. Te aborrezco, más de lo que la detesto a ella, porque fue tu elección sustituir mis caricias, mis besos y mis versos por ella.

Verte, abrazarte.

Verte es morir lentamente, es un suicidio leve y un sometimiento al dolor abrazarte cuando el olor de tu pecho tiene el aroma de ella. Detestable, doloroso que aquel lugar, que era mi lugar favorito, se haya corrompido con su indeseable presencia. Con su hedor. Es odioso ahora abrazarte, pensando que aquel tesoro que escondias en tu pecho le pertenece a otra.

martes, 10 de junio de 2014

Sobras.

Estás con ella, tú, de nuevo, conformandote con las sobras de otro amor. Fui tu más grande logro, no? Por lo que veo, estás dejando de aspirar a lo que realmente deseas. Mirala a ella, cuántas veces haz comparado mis caricias con las suyas? Cuántas veces has deseado tenerme de nuevo en tus brazos? Reconozcamoslo, así como a mi me tiemblan las piernas cuando me abrazas al verme, a ti te tiemblan los labios de las ganas irremediables de besarme.

domingo, 1 de junio de 2014

Él.

Necesitaba verlo, era más que eso, lo anhelaba con todas mis fuerzas, con toda mi alma. Quería verlo, quería estar junto a él y dejar que me envolviera entre sus brazos, quería estar tan cerca de su pecho que pudiera escuchar los latidos de su corazón. Necesitaba estar junto a él y que me abrazará, que me diera entrada libre a mi lugar favorito en el mundo, a ese pequeño lugar que mi alma reclamaba como propio y que me inspiraba para las más dulces poesías. Le quería, con todo lo que era. Incluso con aquella actitud de conquistador, me hacía reír con sus muecas sin sentido. Yo deseaba estar junto a él y que me abrazará porque comprendía que no existía nadie en el mundo que al abrazarme creará tal nivel de perfección. Yo necesitaba verlo y estar junto a él, esa era mi más plena y completa seguridad.

Mis sonrisas.

Mis sonrisas se debían a el. A sus abrazos cuando, al final del día llegaba a casa y me sostenía entre sus brazos cual si fuera su vida. A sus besos, que eran el descanso de mi alma en las mañanas, en las noches, en las tardes, a cada segundo. A sus sorpresas, a que podía hacerme el día con tan solo una rosa. Sonreía por él, por toda su esencia y su particular manera de enamorarme, se debían a él y a sus conquistas en detalles pequeños, casi mínimos. Mis sonrisas se debían a sus sonrisas y al amor que solía profesarme con las miradas más intimas. Yo y todo lo que era se derivaba de él y de la dulzura inminente de la cuál solo un loco enamorado era capaz.

sábado, 31 de mayo de 2014

Engaños bajo las sabanas.

Yo estuve enamorada del engaño que yo creía era su esencia. Estaba enamorada de su parte sensible y dulce, cuando él era en realidad tan duro como una piedra y tan sensible como el acero. Estaba enamorada de su sonrisa tierna cuando la verdad era que escondía malicia en esa mueca. Estaba enamorada de sus palabras casi poéticas, sin saber que las buscaba en una pagina de citas baratas y se las regalaba a cualquiera que le abriera las piernas una noche. Estaba perdida y enamorada de su amor, cuando sus sentimientos hacia mi radicaban en lo más bajo que tiene una persona, su deseo carnal. Yo le ame y él me deseo incontrolablemente y desesperadamente, y mientras yo estaba convencida de que su desenfreno bajo las sabanas se debía a la intensidad de su amor, él solo cerraba los ojos y se enfocaba en las curvas de mi cuerpo.

jueves, 29 de mayo de 2014

Inanición.

Ellos solían sonreír al amanecer, cuando él era su sol y ella la luz en sus ojos. Ambos solían salir a correr en las mañanas, movidos por una pasión desenfrenada por el deporte, que los había unido ya tiempo atrás. Él solía acompañarla en las tardes, al planetario, donde le gustaba observar las galaxias que el telescopio le permitiera ver y enseñarle a él el nombre de las constelaciones. Ella solía acompañarlo después de eso, a la biblioteca, donde él se deleitaba leyendole aquellos tomos de más de 600 páginas que ella nunca se atrevería a hojear sin él. Ellos solían sentarse en las noches, atrás de su casa, mirando la luna, única testigo de los besos apasionados que se daban acostados allí, única testigo de los inevitables problemas que un día tuvieron, única testigo de la perdida del amor que se tenían, que se profesaban. La luna fue la única que pudo darse cuenta de cómo aquello les destrozó a los dos. Ella dejo de amar las galaxias, y él dejo de leer sus libros. Ellos dejaron de hacer cualquier cosa que les recordará al otro, y como su intimidad había llegado tan lejos, murieron inveitablemente por inanición.

domingo, 25 de mayo de 2014

Sonrió.

Sonrió cuando, de lejos, puedo ver como un pequeño pajarito aprende a volar. Sonrió cuando, más cerca, veo como una mariposa sale de su capullo por su propia fuerza. Sonrió cuando, de forma casi microscópica, veo como un diente de león deja volar sus pétalos lentamente junto una niña, que con sus ojos cerrados ha soplado la flor diciendo un deseo pequeño. Y sonrió, sonrió cuando él me mira y sonríe, sonrió cuando él me abraza al tenerme cerca. Sonrió con sus suaves "te quiero". Sonrió con sus besos en la mejilla, dados repetidamente para hacerme sonreír más, como sí pudiera ser remotamente posible. Sonrió cuando él está junto a mi, sosteniendome en sus brazos, porque se ha convertido en una de mis más grandes razones para armar una sonrisa.

Adiós y te quise.

Estoy de nuevo aquí, en el fondo de nuestra historia, para poder comprender que me hizo quererte así. Para arrancarte de mi mente de forma letal y definitiva. Para que mi corazón deje de pararse al pensar en ti, porque no me he permitido amar contigo cerca, cuál dolor fantasma, que vuelve y me reclama como suya cada vez que un chico me hace un cumplido. He vuelto al fondo de lo que eramos, ha decirle a mis recuerdos que deben dejar de acosarme y a mi mente que debe dejar de relacionarte con todo. He vuelto aquí, al inicio de aquella cicatriz sin sanar, para hacer que por fin se seque y dejar a un lado tantos sentimientos que no podrán existir porque tú ya no volverás. He venido, de nuevo, porque hay alguien que quiere amarme como yo te ame, y me parece injusto entregarle un corazón incompleto, una mente vuelta mierda, un alma medio rota. He venido para darle fin y punto final a está historia inconclusa. Deseé esté adiós y ahora lo tengo. Adiós y te quise.

sábado, 24 de mayo de 2014

Me gusta.

Me gusta. Me gusta porque cuando sonríe puedo ver la transparencia de su alma. Me gusta porque cuando me mira, me tiemblan las piernas y cuando me habla, mis labios se estiran en aquella sonrisa estúpida y detestable que me invade todo el rostro. Me gusta porque cuando me abraza me siento en mi lugar favorito. Él me gusta, porque es puro, es real, es autentico. Me gusta porque no es egocéntrico ni un imbécil enfocado en si mismo. Me gusta porque es tierno, es dulce y tiene misterio. Él me gusta, ME ENCANTA!

Tu voz.

De nuevo aquí, en el rincón de una habitación oscura, en la profundidad de mi propio subconsciente, dejándome llevar por un susurro de tu voz. De esa voz que me hacía reír en las mañanas y amar en las noches. Esa voz ronca, sin aire, tras caricias que solo puedo reproducir en recuerdos. Un recuerdo, mil y uno, eso es tu voz.

Frágil

Coloca nuestros momentos en un sobre, mandamelo sellado, con la estampilla de frágil en frente. Devuelveme aquellas sonrisas arrogantes, mi egocentrismo, mis besos, aquellos besos en los que me quitabas todo, pedazo a pedazo, poco a poco. Dame todo lo que te di, aunque no te lo pida intacto. Devuelveme mi fragilidad, mi vida, aunque ya esté rota.

viernes, 23 de mayo de 2014

Lo que éramos.

La esencia de lo que éramos juntos puedo definirla con una sola palabra: Imaginación. Simplemente porque a su lado las cosas eran tan reales, tan profundas, tan intensas, que mi cerebro no las procesaba como realidad, sí no como una alucinación procedente del interminable encanto al que usted me sometia.

Queriendote entre versos.

A veces escribo para mí, para mi satisfacción al releer las letras, a veces escribo por la gente, para que cada persona pueda encontrar en algunas palabras que componen poesía, el significado exacto de un sentimiento, el reconocimiento de lo que ellos mismos son. Y a veces, a veces escribo para ti, con la esperanza de que me leas y comprendas que te quiero, que te quiero de una forma loca y que no importa cuanto tiempo y espacio ocurran, aquí estaré siempre, queriendote entre versos.

Tiempo.

No hay nada como ese sentimiento de aleteo de mariposa que te causa ver a una persona que, no importa cuánto tiempo pase, sigue acelerandote el corazón.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Esencia.

Todos necesitamos proteger nuestra real esencia tras una máscara absurda que solo nos consume a nosotros mismos, nos alejamos de ciertas personas porque ellos hacen nuestros muros de defensas, vulnerables. Pero solo a veces, con el corazón siendo extremadamente valiente, aceptas a una de esas personas, solo porque tiene la capacidad de hacerte confiar plenamente en él. Solo porque aunque te sientes completamente vulnerable a su lado sabes que él nunca tendrá las intenciones de destruirte, aún teniendo ese poder zumbando en sus manos.

Subjetividad.


La belleza es tan subjetiva, que bien, lo que me puede parecer hermoso a mí, a otros quizá no. Por ello hablamos de la imperfección perfecta, y tú eres uno de mis ejemplos favoritos. Porque siendo tan imperfectamente perfecto me haz hecho sonreír más de lo que aquellas personas que encajan en lo relativo de la belleza social no han podido.

Usted y yo.


No hay culpabilidad en los miles de besos que un día, con los ojos cerrados, le robe sin querer, deseándolo más que nada. No hay dolor ni sufrimiento en todas esas miles de escenas en las que usted, de la forma más romántica que se haya escrito alguna vez, me profesaba su amor dejando en claro que Benedetti no podría compararse con sus versos. Hay amor, amor desbordante, en cada una de las posibles soluciones a todos los problemas que consideré podrían crearse a lo largo del tiempo en una relación tan utópica.  Sí, me he enamorado de usted, pero aseguro hoy, con el corazón palpitando metafóricamente en mis manos, que me he enamorado aún más de las miles de historias creadas en mi mente sobre un imposible “Usted y Yo”.

¿Me recuerdas?

Me recuerdas? Yo solía ser una de esas personas a las que al atardecer, con algo más que chocolate caliente y masmelos, le susurrabas al oído que yo iba a ser el único amor de tu vida. ¿Puedes acordarte de aquellas noches estrelladas juntos en la terraza, tomados de la mano, intentando adivinar a cuantos años luz podrían estar cada una de aquellas estrellas? ¿Cuáles estarían muertas, y cuáles aún suspiraban en vida? Yo recuerdo perfectamente, con todo detalle, cada sonrisa a tu alrededor. Recuerdo aquella tarde que me pediste que fuera tu eternidad, porque no, tú no le pedias a ninguna chica que fuera tu novia. Recuerdo para el mes siguiente los pétalos de rosas blancas encima del edredón violeta de mi cama, y el oso de peluche gigante con una caja de chocolates en forma de corazón en medio puestos delicadamente encima de la misma. También puedo recordar un par de meses luego a eso, cuando yo, completamente enamorada quise darte una sorpresa, y la sorprendida fui yo. También recuerdo las lágrimas, los gritos, las promesas rotas. ¿Recuerdas lo que significaste para mí? Y mira, terminaste convirtiéndote en una más de las miles de razones por las cuáles, no confió en las personas.  suspiraban en vida? Yo recuerdo perfectamente, con todo detalle, cada sonrisa a tu alrededor. Recuerdo aquella tarde que me pedíste que fuera tu eternidad, porque no, tú no le pedías a ninguna chica que fuera tu novia. Recuerdo para el mes siguiente los petalos de rojas blancas en el edredón violeta de mi cama, y el oso de peluche gigante con una caja de chocolate en medio puestos delicadamente encima de la misma. También puedo recordar un par de meses luego a eso, cuando, yo, completamente enamorada quise darte una sorpresa, y la sorprendida fui yo. También recuerdo las lágrimas, los gritos, las promesas rotas. ¿Recuerdas lo que significaste para mí? Y mira, terminaste convirtiendote en una más de mis miles de razones por las cuáles, no confió en las personas.

Cortarnos.

¿Cuántas veces me pediste que confiará? ¿Cuántos argumentos desgastaste diciéndome una y mil veces que podría confiar en ti a ojos cerrados? Y me convenciste, justo en el momento en el que puse toda mi confianza en tus manos, dejándome endulzar completamente por las palabras hechas de algodón de azúcar que tú me dabas, día tras día. Y entonces, todo se desmoronó justo en el momento más crítico decidiste arrancarte de mi vida de golpe. Cómo si cortarnos fuera tan fácil, como cortar una hoja de papel.

Ella, sí, esa.

¿Puedes verla? No, no a la chica despampanante, de curvas marcadas y pelo largo. No, no a la chica en ropa corta, que se rodea de todos los chicos que hay. No, a esa, a la de más allá, en el fondo, bajo el árbol, la chica de jeans y converse negras, esa, que tiene un libro en sus manos y sonríe mientras lee. Sí, ella. ¿Puedes verla? ¿Puedes ver la sencilla hermosura que esconde? Ella. La que sonríe cuando está aun demasiado rota. Esa, que encontró en un libro su escape. Esa, sí, ella. Esa que te enamora con palabras que no entiendes, esa que hace poesía, sí. Ella te amará como ninguna otra podrá.

Insomnio.

Me causa insomnio, simplemente porque cuando sonríe, la cafeína se ve minimizada a nada, porque sabe escribir y retenerme con cada una de sus palabras. Porque sabe en que puntos me derrito completamente, porque sabe como manejar los problemas, para sacarme una sonrisa sin forzar las cosas. Me acostumbre al café que esconde en sus pupilas, me volví adicta al sonido que hacen esas dos fibras en su garganta cuando ríe. Me acostumbre a sus buenos días en la mañana, me acostumbre a sus buenas noches, al despedirse. Me impide dormir un recuerdo suyo, se coló en mi memoria, sin autorización alguna. Y así han pasado los días, volviéndose la razón por la cuál mis ojeras crecen cada día más.

Escogí

Escogí quererlo en silencio, para deleitarme con la sublime esencia de los te amo mudos que mi mirada deposita en al suya cada vez que al verme sonríe y susurra "Hola" con su espectacular voz. Escogí enmudecer mis sentimientos, para que cada noche, y con cada te quiero, mi corazón no se pare de tristeza sino de alegría, porque aunque no sonríes teniéndome en tus brazos. Sonríes, y eso basta para mí.

¿Me esperas tú?

Espero verte algún día y que no sea entre mis sueños. Espero abrazarte fuerte, quitarte el aliento, hacerte sonreír. Espero que todo lo que tus pupilas reflejen sea mi imagen y todo lo que tu voz recite sea mi poesía. Espero tenerte, tenernos y nunca volver a perdernos. Te espero aquí, ¿Me esperas tú?

Te aferre.

Quizá en el momento más crucial de mi vida, te aferre a mi con todas mis fuerzas, con mi alma y mi corazón puestos en juego, nos pegue, con hilo y punzadas fuertes, te sostuve tan cerca, con tanta pasión y amor, que ahora simplemente no puedo despegarte con la excusa de una orden, con una frase de engaño, en la que deseo auto convencerme de que ya no te amo, como te amaba antes, y de que esto que es amor y no pudo serlo, ya no existe.

Algo.

Hay algo en su personalidad que me enloquece. Será, quizá, esa actitud determinante que siempre deseé ver en alguien a quién quise demasiado. Será, más bien, su sonrisa y sus palabras, que me recuerdan un lugar ya lejano donde todo era plena y absoluta felicidad. Será... y entre las miles de suposiciones encuentro que no hay nada que me haga sentir más tranquila que estar a su lado. Es en la compañía de su alma donde todo encaja exactamente a la perfección. Es con él, que, aunque todo parece caos, la tranquilidad está en su más puro estado. Es, cuando lo miro a los ojos y sonríe, donde todo parece plenamente feliz.

Perfección.

Nunca serás perfecto para este mundo. La sociedad crea prototipos inalcanzables, imposibles y completamente volubles. Nunca habrá alguien que alcance la expectativa social de perfección, porque siempre habrá alguien que piense que no lo eres. Pero, créeme cuando te digo que no habrá tampoco nunca nadie que te vea tan exactamente perfecto cómo yo. Nunca nadie podrá amar cada una de esas cosas que la sociedad considera imperfectas, que solo me hacen convencerme cada día más de que eres exactamente mi idea de perfección y de que llenas completamente todas mis irreales expectativas.

¿Lo estaría?

¿Estaría inestablemente loca si digo, que aun así, después de que su amor me haya dejado rota en pedazos, después de haber tenido que reconstruirme a mi misma, en la soledad de unas cuantas canciones, sí aún después de todo el duelo y el orgullo pisoteado, si aún después de las noches que pase frente a la cama viendo esas patéticas historias de amor que ambos solíamos criticar juntos, si aún después del par de kilos que gane por sobrevivir a base de helado de chocolate, lo amo?

Recuerdos.

Recuerdo todo lo que pasamos, y de repente se forma una rara mueca, no sé si es una sonrisa o no porque las lagrimas tampoco ayudan. Las sonrisas, los besos extraños, la melodía de tu risa, los abrazos, las miradas, incluso aquellos leves e inquietantes momentos en el que el silencio nos abrazaba con su cómoda intimidad. Recuerdo todas y cada una de las palabras que alguna vez nos dijimos, incluso esas que ni tuvimos que decir. Las canciones y los planes nunca cumplidos. Lo recuerdo todo y estoy segura que nunca estuve más enamorada de unas mentiras, cómo de las tuyas.

Corre.

Corres tras eso que algún día sentiste, quema, hiere, no paras. No te interesa parar. ¿Qué si nunca llegas hasta eso? ¿Hasta él? Nada, tienes que intentarlo, te sientes en el deber de buscarle, así nunca le halles. Vives de tus sueños y ese, encabeza la lista.

Dicen.

Dicen que nunca te debes enamorar de las personas que saben escribir, pues podrías vivir eternamente entre sus palabras. Si soy honesta, a mi no me molestaría vivir por la eternidad entre las suyas.

Eres todo, eres nada.

Eres el sueño que no dejo de soñar, el aire que respiro, la sangre que recorre mis venas, no eres nada, eres todo, eres eso que nunca dejare de decir, el aroma a vainilla que inunda mis sentidos en las mañanas, eres ese sabor del café recién colado, eres esa estrella que nunca abandona a la luna, eres nada, eres todo.

Mereces.

Lo único que puedo decir frente a tanta gentileza y amor, es que simplemente, usted, dentro de toda su humanidad, merece más de lo que yo puedo soñar siquiera darle de mi misma. Merece ser amado en toda su fuerza y totalidad, en todos sus defectos, en todos sus triunfos. Merece ser apoyado en todos sus desfallecimientos, en los momentos duros. Merece aún más de lo que siquiera puedo explicarle con mis palabras. Merece todo eso que no soy, y que para mi eterna lastima, nunca seré.

Sí usted me leyera...

Pero, ¿qué ganaría está débil alma solo con qué me leyera? Si ya no tengo el placer de ver sus labios torcerse en una sonrisa por la dulzura que le causan mis palabras, si ya no puedo simplemente ver en sus ojos ese hermoso brillo que aparece con cada una de mis letras. De nada me consuela que me lea, si usted no está aquí para yo apreciarlo leyéndome.

Sí usted, quizá.

Sí algún día no se encuentra a usted mismo, no se mate la cabeza buscando, créame, está por ahí, en cada uno de los versos de mi poesía, en cada nota de inspiración, en cada tildé de mis palabras.

Yo Podría...

Podría decir que con solo mirarlo a los ojos, todo el salón se iluminaba y no había nada, nadie más. Podría decir que cuando me miraba, el mundo dejaba de girar sobre su eje, para girar teniendo cómo eje nuestro lugar. Podría decir, aunque me arriesgaría a exagerar, que hasta el sol dejaba de brillar con tanta fuerza solo para darnos un poco más de intimidad. Podría decir que el era mi mundo y yo el suyo. Pero ambos mentiríamos, porque simplemente no existían dos mundos aparte, existía uno solo, creado por ambos.